Rafael Torres Joyero

Historia

Cuatro generaciones de historia

Nuestra Historia desde 1886

«RAFAEL TORRES cuatro Generaciones de Historia en la alta Joyería y Relojería de Valencia.»

El origen de la casa

Fruto de la pasión y la experiencia, en 1886 D. Rafael Torres Babí inaugura su propia joyería en la transitada calle Zaragoza, hoy Plaza de la Reina. Desde sus inicios, la casa se posiciona como un referente por la alta calidad de sus piezas, tanto de joyería como de orfebrería. 

Continuidad y legado

D. Rafael Torres Albacete se incorpora al negocio familiar, dando continuidad al oficio y sentando las bases de su desarrollo en las décadas siguientes.                                                                                                                                                                                                                                                      

 
Años de interrupción

Con el inicio de la Guerra Civil Española, el negocio se traslada a la calle Paz, 5, en Valencia. Durante este periodo, la actividad se ve interrumpida tras la requisa de sus existencias, reanudándose una vez finalizado el conflicto.

Un nuevo comienzo

Finalizada la guerra, la joyería reabre sus puertas e inicia una nueva etapa con la ampliación del local mediante la incorporación del entresuelo.

Gracias al aviso de un amigo de la casa, se logra recuperar parte de las piezas requisadas durante el conflicto. Entre ellas, destaca una valiosa imagen de la Virgen de los Desamparados, realizada en plata maciza y cincelada a mano, que hoy ocupa un lugar preferente en la tienda por su profundo significado y su estrecho vínculo con la historia de la firma.

La fuerza de una mujer

Tras la prematura muerte de D. Rafael Torres Albalate, Dª Mª Josefa de Goytia Shuck asume la dirección de la joyería, con el apoyo de sus hijas, Mª José y Mª Amparo.

Su conocimiento, sensibilidad y pasión por la alta joyería refuerzan el prestigio de la casa y la convierten en una figura muy respetada en la sociedad valenciana. Paralelamente, comienza a formarse Rafael, quien dará continuidad al legado familiar en las décadas posteriores
La visión de una nueva generación

La incorporación de D. Rafael Torres de Goytia marca un punto de inflexión en la historia de Rafael Torres Joyero. Su visión del negocio y su experiencia fuera de las fronteras españolas contribuyen decisivamente al crecimiento y posicionamiento de la casa dentro del sector de la alta joyería.

Su profundo conocimiento del diamante le lleva a tomar una decisión que transformará el futuro de la joyería: comenzar a adquirir las piedras directamente en Amberes, uno de los centros mundiales del comercio diamantista. Esta apuesta permite eliminar intermediarios, ejercer un mayor control sobre la calidad y ofrecer una mayor confianza al cliente.
Desde entonces, la casa establece estándares de calidad excepcionales, convirtiéndose en un referente en la comercialización del diamante y haciendo de la excelencia uno de sus principales signos de identidad.
 
La incorporación de la cuarta generación

Durante la década de los noventa se incopora progresivamente la cuarta generación de la familia, asumiento nuevas responsabilidades y favoreciendo una transición natural entre generaciones. 

Esta nueva etapa aporta una mirada renovada, manteniendo intactos los valores han definido a la casa: la excelencia, el trato cercano y la pasión por el oficio.

Apertura a nuevos horizontes

Con la llegada del nuevo siglo, la firma inicia un proceso de adaptación a los nuevos canales de comunicación, desarrollando su primera web y comenzando a explorar el entorno digital.

Al mismo tiempo, la relojería se consolida como uno de los pilares de la firma, en sintonía con la evolución de los gustos del cliente, mientras se incorporan nuevas firmas de alta joyería de referencia internacional.

Una nueva expresión del espacio

130 años después de su fundación, la firma reafirma  su vocación de futuro con una renovación integral de la joyería.

El espacio une la estética de la Nueva York de los años 50 con la nobleza de la madera del siglo XIX, creando una atmósfera donde tradición y modernidad dialogan con armonía. Un recorrido que conecta el origen de la casa, en 1896, con su proyección contemporánea. 

136 años de historia

Tras un año especialmente difícil, marcado por la pandemia de la COVID-19, Rafael Torres mira al futuro con renovado optimismo y con la pasión de siempre. 

136 años después del inicio de este sueño, la firma continua evolucionando y adaptándose a los nuevos hábitos del consumidor, incorporando nuevas propuestas y enriqueciendo su cuidada selección de firmas relojeras y joyeras.

La historia continúa, fiel a su origen, guiada por la excelencia que siempre ha distinguido a Rafael Torres.  

 

140 años de historia

La joyería abre un espacio especialmente concebido para la creación a medida: un rincón donde se desvela el proceso creativo a través de vitrinas que exhiben dibujos, bocetos y piezas únicas, reflejo del saber hacer artesanal que define a la casa.

140 años después del inicio de este sueño, Rafael Torres continúa mirando al futuro con la misma pasión por la excelencia, la artesanía y el oficio que han definido su historia desde 1886.

1886

El origen de la casa

Fruto de la pasión y la experiencia, en 1886 D. Rafael Torres Babí inaugura su propia joyería en la transitada calle Zaragoza, hoy Plaza de la Reina. Desde sus inicios, la casa se posiciona como un referente por la alta calidad de sus piezas, tanto de joyería como de orfebrería. .

1925

Continuidad y legado

D. Rafael Torres Albacete se incorpora al negocio familiar, dando continuidad al oficio y sentando las bases de su desarrollo en las décadas siguientes.

1936

Años de interrupción

Con el inicio de la Guerra Civil Española, el negocio se traslada a la calle Paz, 5, en Valencia. Durante este periodo, la actividad se ve interrumpida tras la requisa de sus existencias, reanudándose una vez finalizado el conflicto.

1939

Un nuevo comienzo

Finalizada la guerra, la joyería reabre sus puertas e inicia una nueva etapa con la ampliación del local mediante la incorporación del entresuelo. Gracias al aviso de un amigo de la casa, se logra recuperar parte de las piezas requisadas durante el conflicto. Entre ellas, destaca una valiosa imagen de la Virgen de los Desamparados, realizada en plata maciza y cincelada a mano, que hoy ocupa un lugar preferente en la tienda por su profundo significado y su estrecho vínculo con la historia de la firma.

1952

La fuerza de una mujer

Tras la prematura muerte de D. Rafael Torres Albalate, Dª Mª Josefa de Goytia Shuck asume la dirección de la joyería, con el apoyo de sus hijas, Mª José y Mª Amparo. Su conocimiento, sensibilidad y pasión por la alta joyería refuerzan el prestigio de la casa y la convierten en una figura muy respetada en la sociedad valenciana. Paralelamente, comienza a formarse Rafael, quien dará continuidad al legado familiar en las décadas posteriores

1958

La visión de una nueva generación

La incorporación de D. Rafael Torres de Goytia marca un punto de inflexión en la historia de Rafael Torres Joyero. Su visión del negocio y su experiencia fuera de las fronteras españolas contribuyen decisivamente al crecimiento y posicionamiento de la casa dentro del sector de la alta joyería. Su profundo conocimiento del diamante le lleva a tomar una decisión que transformará el futuro de la joyería: comenzar a adquirir las piedras directamente en Amberes, uno de los centros mundiales del comercio diamantista. Esta apuesta permite eliminar intermediarios, ejercer un mayor control sobre la calidad y ofrecer una mayor confianza al cliente. Desde entonces, la casa establece estándares de calidad excepcionales, convirtiéndose en un referente en la comercialización del diamante y haciendo de la excelencia uno de sus principales signos de identidad.

1990

La incorporación de la cuarta generación

Durante la década de los noventa se incopora progresivamente la cuarta generación de la familia, asumiento nuevas responsabilidades y favoreciendo una transición natural entre generaciones. Esta nueva etapa aporta una mirada renovada, manteniendo intactos los valores han definido a la casa: la excelencia, el trato cercano y la pasión por el oficio.

2000

Apertura a nuevos horizontes

Con la llegada del nuevo siglo, la firma inicia un proceso de adaptación a los nuevos canales de comunicación, desarrollando su primera web y comenzando a explorar el entorno digital. Al mismo tiempo, la relojería se consolida como uno de los pilares de la firma, en sintonía con la evolución de los gustos del cliente, mientras se incorporan nuevas firmas de alta joyería de referencia internacional.

2016

Una nueva expresión del espacio

130 años después de su fundación, la firma reafirma su vocación de futuro con una renovación integral de la joyería. El espacio une la estética de la Nueva York de los años 50 con la nobleza de la madera del siglo XIX, creando una atmósfera donde tradición y modernidad dialogan con armonía. Un recorrido que conecta el origen de la casa, en 1896, con su proyección contemporánea.

2022

136 años de historia

Tras un año especialmente difícil, marcado por la pandemia de la COVID-19, Rafael Torres mira al futuro con renovado optimismo y con la pasión de siempre. 136 años después del inicio de este sueño, la firma continua evolucionando y adaptándose a los nuevos hábitos del consumidor, incorporando nuevas propuestas y enriqueciendo su cuidada selección de firmas relojeras y joyeras. La historia continúa, fiel a su origen, guiada por la excelencia que siempre ha distinguido a Rafael Torres.

2026

140 años de historia

La joyería abre un espacio especialmente concebido para la creación a medida: un rincón donde se desvela el proceso creativo a través de vitrinas que exhiben dibujos, bocetos y piezas únicas, reflejo del saber hacer artesanal que define a la casa. 140 años después del inicio de este sueño, Rafael Torres continúa mirando al futuro con la misma pasión por la excelencia, la artesanía y el oficio que han definido su historia desde 1886.

«140 años después, RAFAEL TORRES Joyero no ha dejado de crecer, aprender y mejorar gracias al trabajo duro, el esfuerzo y la pasión.»